Sábado de mangos y travesuras

Arlin Alberty Loforte
Es sábado, y las luces del día nos sorprenden rumbo a las afueras de la ciudad de Guantánamo. Un grupo de periodistas, más allá de lo que muchos imaginan, vamos camino a la finca El jardín, para ponerle, más que letras, manos a la tierra.
A pesar de todo, siento que será un día diferente. Haydée lleva un sombrero que hace que su cara se vea como la de las latinoamericanas de la América profunda, continental. Aún cuando sabe que no debe, nos ha dejado bien claro que es de las que hacen lo que entiende y trata de disfrutar el día como venga. Va dispuesta. A la vida no le puede faltar pasión, como tampoco al periodismo.
Taimí luce sus medias altas para que la yerba no le pique, a la usanza de sus años de estudio, ya de esos hace algunos, sino pregúntenselo a Amanda, el más reciente de sus frutos que ya ahorita va a la escuela. De todas formas siempre digo que tiene un corazón joven y la delata el brillo de sus ojos.
De Yisell que decir, la pienso y no puedo dejar de sonreír, con su capacidad de asombro en mil como el más ingenuo de los chicos, y que conste, ella ya no lo es tanto. Lleva unos shorts y camiseta. Qué raro, olvidó esta vez la gorra.
Víctor me da los buenos días con su gentileza de siempre, me abre la puerta del carro y acompaña su saludo con el “pequeña” acostumbrado.
Esta vez hay un infiltrado, Rafelito, el vástago ocurrente de Haydée, quien tiene como objetivo, además de volvernos locos con el reguetón en el reproductor del auto, darse un baño en el río de la finca. Con él aprendí en detalle los nuevos nombres de cortes de cabello, al estilo del Micha o Yakarta… que si el yonki, con la cabeza rapada y solo el pelo coronándola en una estrecha porción o el magua, en el cual el cabello rapado a los lados deja ver el cráneo casi liso.
Según Rafa, él es el hijo abandonado de una destacada periodista del semanario Venceremos que no tiene tiempo para sus machos: él y José Alejandro, el mayor de los pollitos de la Leona, sí, porque Haydée es León y Moya, para que Luisa no se me vaya a molestar.
Hoy, fue un día diferente, más allá de desyerbar, nos tocó recoger mangos que para mi sorpresa tienen más nombres de los que conocía: mamey o bizcochuelo, corazón o suspiros, estos últimos con un dulzor único y todavía más, huelen divino.
Sentí mucho haber dejado la cámara fotográfica en casa pues me perdí la instantánea de Gavilán, otro de los choferes del periódico, que en honor a su alias es un gran cazador literalmente, tanto en el monte como con las mujeres, mientras trepaba en una mata de cocos con la destreza de un experto desmochador para tumbarle algunos frutos.
La fresca agua de coco ayudó con el sofocante calor luego del trabajo. Haydée en broma pidió un absorbente al estilo de los hoteles y Víctor, ante la sorpresa de todos, se apareció con uno para cada una de las chicas hecho con tallos de calabaza.
El cierre del día fue en el río como quería Rafelito. Todos al agua: algunos como Ariannis usando los pantalones de Ideliza, en los que entraba dos veces, mientras los vaqueros de Yuyo, le agregaban varias libras de peso luego de impregnarse de agua.
Mientras, Yisell y yo desde la orilla, disfrutábamos del paisaje e intentábamos arreglar el mundo, nuestro mundo y soñábamos despiertas. De vez en vez, ella elogiaba a los “mangos” que mostraban sus cuerpos en el agua y que, según las palabras que salían de su boca a veces sin medida, sabían repartir dulzura de muchas maneras.
Este sábado fue diferente más allá de todo el trabajo de la jornada. Fue una mañana de placer en la que no faltaron risas y la ayuda al otro en lo suyo. No fue una día de héroes individuales, fue de hombres y mujeres que en varias generaciones supieron compartir unas horas fueras de las tensiones de una redacción o de la ciudad, aunque luego, inevitablemente, cada quien volviera a su realidad.

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7 comentarios

Archivado bajo Cuba, Más

7 Respuestas a “Sábado de mangos y travesuras

  1. Me encantó la crónica y me encantó la jornada sabatina de principio a fin, ojalá pudieramos repetirla. Pero yo solo no tengo el corazón joven mi niña, sino el CUERPO, Jajajaja, y el espiritu también, yo no acumulo años, sino experiencia, jajajaja.

  2. yaneysi

    Cuánta envidia me dejaron esas líneas tuyas, no puedo dejar de suspirar cuando escucho los comentarios del sábado, pensado: si hubiese estado allí, habría gozado a lo grande. Claro que sí. Y mientras ustedes se divertían aquel día en “nuestra adorada finca”, yo pasaba otro jornada de dolores de cabeza en mi casa, sola, ansiando que, entre tantas ocurrencias y locuras, les diera por pasar a visitarme, y romper mi rutina de esos días en que mis males estaban peor. Pero no importa, me regocija saber que la pasaron tan bien, y que hay unas foticos ocultas por ahí, que estoy loca por ver.

  3. yaneysi

    oye, eso no se vale, esas no son las fotos que me dijeron. Dónde están eh?

  4. me has dejado con una envidia sana jajajaja ojalá hubiera podido compartir ese sábado recogiendo mangos y aprender sobre la naturaleza de los nombres , jajaj muy lindo michi . gracias por eso

  5. JQC

    Y yo pensaba que el post trataba de agricultura, compras en el agro o recetas de cocina a base de frutas jajajaja……….

  6. JorgeC

    Yo pensaba que el tema del post era la agricultura jajajajaja.

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