Una felicitación a mi estilo

Por Arlin ALBERTY LOFORTE

Karen es simplemente mi otro yo. Esa otra persona por la que harías lo que fuera, incluso mucho más que por ti mismo. Karen es mi hermana del alma, uno de mis grandes amores.

De alguna forma siempre se interpusieron entre nosotras, los seis años de diferencia que nos llevamos, culpa de sus majaderías a la hora de comer por lo que mami decía que si le salía otra así, terminaba en un hospital psiquiátrico.

Karen primero quiso ser bailarina, pero a través del azar y hasta el dolor por qué no, conoció el mundo que hasta hoy la atrapó con sus encantos algo raros, pero encantos al fin.

Temerosa se adentró por primera vez en aquel salón. Una lámpara fija sobre su cabeza le encandilaba los ojos, eran comparables con las de una nave espacial a punto de abducirla y llevársela a otras galaxias.

La profesión entre pinzas, agujas, exploradores y espejos se levantaba ante sus ojos, una de esas que emparentan en ocasiones a los que curan el cuerpo con mecánicos y hasta carpinteros.

Las constantes visitas a la consulta de ortodoncia en la clínica estomatológica le develaban nuevos horizontes. Fueron varios años, hasta quedar casi lista antes de los 15, gracias a los llamados hierritos o ganchillos para corregir los dientes, que tanto dolían pero que eran necesarios.

Tiempos de llagas en la boca y dientes que parecían aflojarse hasta quedar justo en el lugar en que debían, de extracciones de molares y hasta dientes de leche que se le ponían al ratón bajo la almohada para que te premiara con regalos.

Así llegó la estomatología a su vida. Así también decidió que se uniría a ese ejército de batas blancas al que tanta gente teme y puede provocar horror y espanto, porque esto sí es verdad: el estomatólogo impresiona.

La veía siempre estudiar, aprender a tallar los dientes, hacerse experta en obturaciones, en las extracciones de hasta la muela más dura, que a veces para su cuerpecito diminuto y delgado parecía un gran reto. Siempre me dijo que más que fuerza, se necesitaba técnica y así era, así las  vencía.

Recuerdo que a pocos meses de graduada con Título de Oro en la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, la llamaban a cumplir misión en Venezuela, cuando comenzaban las colaboraciones cubanas con la república bolivariana.

Y recuerdo los correos de los primeros días, las historias de la convivencia en casas de familias venezolanos, el descubrimiento de una nueva cultura, los días tensos de las elecciones, referendos, marchas, la lucha diaria de los venezolanos por hacerse su propia historia.

Así pasaron casi siete años. Se hizo especialista en Estomatología General Integral y Máster en Urgencias Estomatológicas con menos de 30. Así también, construyó desde su pedacito un nuevo futuro en Latinoamérica, y vivió casi cuatro años en la Barinas de Chávez.

Hoy como para desquitarse, está casi  punto de vencer el segundo año de otra especialidad: Ortodoncia, la que la cautivara de pequeña y la dotara de la paciencia para rendir a sus pies tanto a sus pacientes asustados, en su mayoría niños, como a los padres preocupados y fácilmente impresionables, aunque no es para menos, entre tanto hierro encima de tu cara, es más, dentro de tu boca, es comprensible.

Me permito esta historia porque hoy es el día de la Estomatología Latinoamerica, porque más que nada estoy muy orgullosa de mi herma, de su talento que es real, sin que me ciegue la pasión jajaja, y porque ya puso su granito de arena en pos de hacer de Nuestra América, la casa grande y mejor para todos, porque supo cumplir con creces con su labor como profesional de la salud, porque así, también honró al Che y a Fidel, empedernidos internacionalistas y Quijotes de estos tiempos. Ella como un buen Sancho, supo hacer su parte como ahora mismo lo hacen miles de cubanos por todo el mundo.

Sé que se ruborizaría su leyera mis palabras y como siempre me tildaría de exagerada, pero esta es la mejor forma que tengo para felicitarte Karenca, para que sepas que estoy, por mucho, agradecida y orgullosa de ti.

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3 comentarios

Archivado bajo Cuba, Más, Sociales

3 Respuestas a “Una felicitación a mi estilo

  1. yaneysi

    ya estoy en tu blog, jajaja, peleona, me gustó mucho el trabajito, y ya imagino la cara de Karen si llega a leerlo, jajaja. Ella sabe que la quieres mucho, y ella a ti también.

  2. víctor

    una maneramuy bonita y sugerente de felicitar a tu hermana en el día de la estomatología (como decimos los cubanos)… se siente muy bien leerlo…gracias.,..

  3. nina me gusto mucho tu comentario sobre karen besos desde venezuela baby

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